Paisaje yerto

¿Donde está tu equipaje de sueños?

Entre mi espalda y mi pecho,

¿Y los ojos que solían ver firmamentos?

Abandonados en un árido desierto,

ya no navegas entre mares inciertos,

queme mi naves hace mucho tiempo,

quisiera decirte que hay algo mas que silencio,

y con mis palabras transportarte muy lejos,

pero toco tu mano, tu cabello, tus ojos cerrados,

y solo siento un frío mortal y certero,

y lloro entonces y un poco, yo también me muero.

Tormenta azul

Siembra que siembra tormenta sobre los campos mojados,

noche estrellada que mira al abismo de tus manos,

cicatrices y arañazos en el hueco de tu abrazo,

miradas perdidas y oscuras que buscan la mirada muda,

no hay esperanza ni vida que no sueñe, que no viva,

quizás de los surcos de la tierra vuelvan a nacer semillas,

y las raíces se asienten y crezcan las plantas que llenen

de oxigeno el aire viciado de esta eterna sequía,

volverá la tormenta a afianzarse en el cielo

cubierto de silencios y de brisa,

la tormenta azul eléctrica empieza a iluminar las ruinas

de esta casa vacía donde no habita mas que la desidia,

tal vez vuelva de nuevo a dar cobijo en el mar oscuro

de tu nombre proscrito y vencido.

Heridas

Las agujas del tiempo se clavan en mi cerebro,

ya he quemado las naves hace mucho…

el momento de la rendición ha llegado y ha pasado,

quiero sentarme aquí a descansar,

aislada del mundo, aislada de todo

hasta de mi misma, veré el sol ponerse en el horizonte,

veré el mar en calma después de la tempestad,

hoy no quiero caminar…,ya no,

recostada sobre todas mis heridas

cierro los ojos y sonrío.

 

El Gato

El gato camina despacio sobre el suelo encerado,

vuelve la cabeza y maúlla mostrando su boca arisca y desnuda,

tiene las orejas puntiagudas y el rabo largo y afilado,

el gato guarda distancia mientras reta con la mirada,

alargo la mano para poder acariciar su lomo negro azulado,

pero el se escabulle y grita levanta la pata y se aísla,

el gato no tiene nombre, ni edad, ni sentimiento,

es audaz, imprevisible y a veces también baila,

quiero querer a ese gato peleón y esquivo,

el se acurruca entre sedosos cojines mullidos,

cierra los ojos y duerme arrullado por la rítmica música,

yo lo contemplo pensando todavía si debo quererlo.

 

 

Fiebre

Corazón, me he dado cuenta, de lo mucho que te quiero,

del sentido de las cosas, de palabras, de momentos,

he sentido la soledad llenar de frío los portales de mis sueños,

mis manos, mis ojos ávidos, mis suspiros y mis miedos,

todo tiene un sentido desde tu alma hasta mis versos,

has entrado en lugares donde creí que no había dueño,

te instalaste en mi noche y en todos mis silencios,

ahora que te has marchado me sobra el aire y los lamentos,

siento la fiebre corroerme el cuerpo, los sentidos y la mente,

sino regresas pronto, caminare las mismas calles, bajo los mismos cielos,

pero ya no seré mas que una sombra sin destino, ni trayecto,

corazón, me he dado cuenta, de lo mucho que te quiero.

 

May Thay

May Thay tiene los ojos negros y un lunar en la mejilla,

dedos de pianista y la mirada tierna,

camina con paso sinuoso, elegante y coqueto,

May thay es una mujer silenciosa que guarda un secreto,

tiene en el corazón una losa que sepulta sus sueños,

cuando le cojo las manos siento su frío traspasar mi cuerpo,

May Thay solo me mira y suspira y yo la abrazo con fuerza

queriendo ahuyentar el dolor de sus huesos.

May Thay sonríe entonces me besa muy tierno

y nuestros latidos se funden en una sintonia de versos.

La dama blanca

Tétricas imágenes atraviesan mis retinas,

me duelen los parpados de mirar tan fijamente,

cuanto dolor, cuanta miseria viviendo escondida,

las aceras se llenan de personas sin vida,

de caminantes oscuros de almas perdidas,

veo a través de las fachadas que sutilmente me visitan,

todo es cartón piedra, todo es mentira,

personas caóticas viviendo con prisa,

ya no quiero verlo, respirar ese aire

caminar esas calles, aterrizar en esas vidas,

quiero cerrar los ojos y ver la verdad

la dama blanca que pasea a través de las retinas,

la dama blanca de los sueños,

que espía las almas anestesiadas y dormidas.